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¿Cuál es el deseo de todas las naciones?


El deseo básico de todos los hombres en la tierra es el mismo. Todos los hombres desean amor. Todos los hombres desean libertad. Todos los hombres anhelan seguridad y satisfacción. Todos los hombres quieren aceptación. Todos los hombres desean alegría y paz, y todos los hombres desean la verdad.

En la Biblia, el deseo de todas las naciones se personifica y se refiere al Señor Jesús. La revista Time llamó a Jesús “la figura más poderosa de la historia humana”. ¿Cómo alguien que vivió una vida relativamente corta, en el área rural más despreciada del Imperio romano y que mientras estuvo en la tierra nunca buscó publicidad (e incluso la rechazó), pudo tener tanta influencia en el mundo? La razón es que esta persona es la realidad de todos los deseos de los hombres.

El poderoso impacto de Cristo es que una vez que los recibes en tu corazón descubres que Él es todo lo que deseas y la solución a todas tus preocupaciones, dudas y temores. Las necesidades internas de las personas se satisfacen plenamente en Cristo. Incluso si las personas no creen en Cristo o no lo conocen, todavía tienen los mismos deseos básicos, aunque no se den cuenta de ello. Ellos también quieren que el Deseado de todas las naciones entre en sus corazones. Si has tratado de cumplir tus deseos, aparte de Dios, y todavía te sientes vacío por dentro, necesitas recibirlo en tu corazón y experimentarás el poderoso impacto en tu vida.

Oremos: “Señor Jesús, admito que hay un vacío profundo dentro de mí. He estado buscando toda mi vida, pero aún no he sido satisfecho. Gracias por mostrarme que Tú eres la realidad de todos mis deseos, eres lo que he estado buscando. Señor, me abro a Ti y te acepto ahora como mi Salvador y mi vida. Por favor, ven a mí y lléname con Tu vida, elimina el vacío que siento dentro de mí, reemplázalo contigo mismo. Pido esto en Tu nombre. Amén”.


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