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Dios, ¿dónde estás? Descubra la manera de cómo encontrar a Dios.

¿Te has preguntado por qué Dios parece tan difícil de encontrar? 
Si Él es tan grande y poderoso, ¿por qué no se da a conocer?

¿Te has preguntado por qué Dios parece tan difícil de encontrar? Si Él es tan grande y poderoso, ¿por qué no se da a conocer? Podemos preguntarnos también por qué algunos de nuestros amigos y familiares pueden tener una característica similar. Pueden ser brillantemente talentoso en el arte, un genio en la ciencia, o un prodigio en la música. Sin embargo, a pesar de su obvia grandeza, a veces son las personas más humildes, tranquilas y ocultas. Esto es desconcertante, pero no se puede negar que esta persona es mayor que una que se jacta de sus logros y habilidades.

“Verdaderamente Tú eres un Dios que se esconde, oh Dios de Israel, el Salvador” – Isaías 45:15.

La Biblia revela a Dios como el más alto ejemplo de esto. Él es un Dios que se esconde. Él es invisible a los ojos físicos, e intangible al sentido humano. Le gusta esconderse, mientras que a nosotros nos gustan los grandes despliegues. Él no anhela manifestaciones externas, pero nosotros no estamos contentos sin ellas. Sin embargo, esto no quiere decir que Dios es inalcanzable. Él elige ocultarse para que los que le buscan genuinamente puedan encontrarlo.

Puesto que Él responde a la búsqueda genuina, es muy fácil encontrarlo. Tú sólo tienes que decirle lo que está en tu corazón. Si tú no quieres que Dios exista, puedes decirle: "Dios, yo no quiero que existas”. Si estás enojado con Él o confundido de por qué permite que ciertas cosas sucedan, también se lo puedes decir. Si te sientes vacío y solo y no sabes qué hacer al respecto, dile eso exactamente - "Dios, estoy solo y triste. Necesito un amigo”. Él anhela que aquellos a quienes Él creó hablen con Él, tal como son. No tienes que venir en pretensión y no tienes que tratar de componer una oración perfecta. Es tan simple como tener una conversación con Él, al igual que lo harías con un amigo.

Cuando hablas con Él de esa manera, Su respuesta quizás sea muy silenciosa. Probablemente no habrá una respuesta obvia. Sin embargo, su obra más firme a menudo la realiza en lo secreto de nuestro ser interior. A veces Él viene en un leve susurro o en un pequeño empujón. A veces es tan silencioso que apenas podemos distinguirlo de nuestros propios pensamientos. Sin embargo, esta es la manera más poderosa en que Dios actúa.

Si deseas iniciar una relación con Él, házselo saber. Sencillamente puedes decirle: "Dios, quiero conocerte. Quiero experimentarte como las personas afirman que lo hacen. Dios, revélate a Ti mismo en mí, ven a mí y vive en mí”.

Este tipo de apertura genuina no termina en el descubrimiento de Dios. Después de recibir a Dios como tu Salvador y en tu corazón, puedes seguir hablándole de esa manera simple. Sólo tienes que abrir a Él lo que está en tu corazón. A medida abras tu corazón a Él, a su vez, Él comenzará a abrir Su corazón a ti.


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