El propósito inmutable de Dios

El plan eterno de Dios consiste en hacer del hombre Su expresión y representación en la tierra. Por tal razón, lo creó a Su imagen y le dio Su autoridad para ejercer dominio sobre todas las cosas. Pero, el hombre cayó al ser engañado por Satanás y entró en una unión ilícita con él, alejándole del propósito eterno de Dios. En consecuencia, esta caída lo llevó a compartir el mismo destino de Satanás: el lago de fuego.

¡Pero Dios ya tenía un camino preparado para salvar al hombre! Este camino es la redención efectuada por Cristo al derramar Su sangre en la cruz. Cuando creemos en Él, recibimos Su redención y le recibimos a Él como Salvador y vida eterna. Así que, la redención es como un valle entre dos cumbres: nos rescata de nuestra caída y nos lleva de regreso al propósito eterno de Dios.

Podemos comparar la redención al valle que está entre dos cumbres… La voluntad de Dios desde la eternidad hasta la eternidad es una línea recta pero desde la caída del hombre, éste no ha podido alcanzarla. Damos gracias a Dios, porque existe un remedio llamado redención. Cuando llegó la redención, el hombre no necesitaba bajar más. Después de la redención, el hombre es cambiado y empieza a subir. Mientras siga subiendo el hombre, un día volverá a tocar la única línea recta. Cuando alcance esta línea, vendrá el día del reino… Alabado sea Dios, la redención nos hizo volver al propósito eterno de Dios. (La iglesia gloriosa, págs. 20-21)

Ahora hemos sido salvos. Sin embargo, no debemos recibir solamente el beneficio de la redención. Necesitamos avanzar de este nivel inicial de nuestra salvación al nivel al que hemos sido llamados, el nivel en donde cumplimos el propósito eterno de Dios.

Puesto que hemos recibido la vida de Dios, tenemos Su imagen y poseemos Su autoridad; hoy podemos, de manera práctica, cooperar con la vida de Dios que ahora está morando en nosotros, tomando cada oportunidad —ya sea enfermedad, inquietud, disgusto o incluso victoria— para que Él actúe desde nuestro interior y sature cada parte de nuestro ser con el fin de que Su autoridad y señorío sean ejercidos en esta tierra. Mientras nos mantengamos de esta manera progresiva y gradual, el propósito original de Dios llegará a su plenitud.  

Finalmente, todo este proceso consumará en la Nueva Jerusalén, quien tendrá la gloria de Dios para expresarle y Su autoridad para gobernar la tierra, lo cual cumplirá el propósito original que Dios tuvo al crear al hombre. ¿Acaso hay algo que tenga más valor que esto? ¡Qué privilegio que nuestras vidas puedan contribuir a que Dios obtenga Su descanso y satisfacción! ¡Que nuestros días en la tierra sean para esto!

 

 

 

Otros recursos


Nada hará que Dios renuncie a Su propósito eterno

El concluirá lo que se propuso. Nada puede cambiarle. Cualquier interrupción sólo le proporciona la oportunidad de expresar más de Su sabio consejo. Descarga y disfruta el podcast #46 del Estudio-vida de Génesis.

 

 


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